Una vez más, el Eje Cafetero demostró que cuando el plan es rodar, la excusa sobra. Cerca de 20 motocicletas BMW salieron desde Pereira en una rodada que se vivió con orden, buena energía y ese sello que ya es costumbre: kilómetros, amistad y turismo. Una salida redonda, de esas que confirman que el grupo está más unido y más juicioso cada vez que se arma ruta.

El recorrido fue un “viaje en formato conversación”: Pereira – La Paila – Buga – La Tinaja (Rozo, almuerzo) – Yumbo – La Cumbre – Pavas – Restrepo – Darién – Pereira. Entre curvas y paisajes, el conteo fue claro: cerca de 500 kilómetros de carretera, con paradas precisas, buen ritmo y la mejor banda sonora posible: el motor, el viento y las historias que solo salen cuando uno rueda en combo.
El punto turístico, como debe ser, tuvo nombre propio: el Lago Calima. Ese escenario siempre se siente distinto en moto: aire fresco, vistas amplias y esa sensación de “llegamos” que convierte una ruta en recuerdo. En Darién, además de descansar, hubo tiempo para lo que más se disfruta en estos planes: hablar de motos (obvio), comparar equipos, comentar anécdotas, reírse de lo que pasó en el camino y planear la próxima.
Así se viven las rodadas que valen la pena: amigos, carretera y destino, con la certeza de que cada salida suma historias y fortalece el grupo. Una rodada más… sí. Pero de esas que quedan marcadas como otro éxito del Eje Cafetero sobre dos ruedas. Nos vemos en la próxima
